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Rébecca Dautremer: “‘Las ricas horas de Jacominus Gainsborough’ invita a disfrutar de la vida”

Es inevitable rendirse ante la belleza de las imágenes de Rébecca Dautremer (Gap, 1972); una de las mejores ilustradoras europeas, que en cada uno de sus libros consigue sorprendernos con mundos tan sugerentes como hipnóticos. Estos días está en Madrid para promocionar la exposición colectiva Tres ilusiones ¡De cine!, en el Museo ABC; en la que pueden verse sus ilustraciones para Sedade Alessandro Baricco; y para  presenta su nueva joya ilustrada: Las Ricas Horas de Jacominus Gainsborough (Edelvives).

Un irresistible libro ilustrado para que los adultos compartan con los niños, que está arrasando en Francia, y que cuenta la historia de Jacominus, un pequeño conejo blanco. "Después de varios libros para adultos -asegura Rébecca- quería volver a hacer algo más dirigido a los niños, con la referencia de los libros de Beatrix Potter (Peter Rabbit). También quería contar toda una vida, desde el nacimiento del personaje hasta su muerte, a través de doce grandes ilustraciones de los momentos clave de su vida: desde el nacimiento, la muerte de un ser querido, el amor… hasta su fin”.

“Otra de las cosas fundamentales para mí –añade- es que quería un libro en el que las imágenes y el texto estuvieran equilibrados, que se pudiera descubrir muchas cosas de la historia en esas grandes ilustraciones llevas de detalles. Para que los niños disfruten investigando en las imágenes”.

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"Es la primera vez que me siento orgullosa de uno de mis textos"

Rébecca es una de las mejores ilustradoras europeas pero con este texto, en el que mezcla lo dramático, lo cómico e incluso lo poético, adquiere una nueva dimensión como escritora: “Ha sido muy difícil para mí. Pero es la primera vez que me siento completamente orgullosa de uno de mis textos, ya que antes sentía un poco de vergüenza de mis escritos. Tenía mucho pudor porque me resulta fácil dibujar pero muy difícil escribir. Pero hacerlo me ha servido para controlar el vínculo entre imágenes y textos”.

“Mi objetivo era compartir con el público emociones muy personales –añade-. Contar, a través de la vida de este conejo, emociones que me afectan personalmente. Sobre todo en este momento de la vida. Por eso también ha sido una forma de descubrirme a mí misma”.

De hecho, al principio el libro era muy diferente: “Queríamos hacer doce grandes ilustraciones acompañadas de una simple frase –asegura-, pero Jacominus fue creciendo como personaje y exigiendo más protagonismo, de ahí que decidiésemos incluir más texto para contar más cosas sobre su vida. Eso exigió también más ilustraciones”.

Rebecca también confiesa que: “No era mi intención, pero al final este pequeño conejo se parece mucho a mí, tiene mucho de autobiográfico”.

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Disfrutar de las pequeñas cosas de la vida

“El libro también nos invita a disfrutar de la vida, sobre todo de las pequeñas -confiesa Rébecca-. A medida que vamos envejeciendo creo que empezamos a disfrutar más de esas pequeñas cosas. Porque cambiamos mucho las enormes perspectivas que nos planteamos de jóvenes. Esos sueños se van desvaneciendo y poco a poco empezamos a apreciar las pequeñas cosas realmente importantes”.

“Yo, por ejemplo –añade- actualmente disfruto mucho de la naturaleza, incluso de la soledad, y de comer… pequeñas cosas que cada vez aprecio más. Hay que aceptar los cambios tal y como vienen”.

Una de las características del pequeño Jacominus es que es muy poco hablador. “No es un personajes moralista ni va dando lecciones de vida –afirma la ilustradora-. No esperéis ninguna moraleja. Por eso Jacominus habla tan poco, porque ha aprendido a disfrutar de las cosas sin necesidad de abrir la boca. Creo que fue Hemigway el que dijo: “Leed, disfrutad de las obras de arte, de la pintura, de la música y ¡callaos ya!”

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El mundo retro de Jacominus

El mundo de Jacominus también tiene ese toque retro que caracteriza la obra de Rébecca. “Me gusta más dibujar botines que zapatillas de deporte -confiesa- Esos abrigos vintages… No es un tema filosófico sino estético. También me gustan más los materiales con los que se hacía antes la ropa y esos coloridos que tenía. Me encanta ese mundo del pasado”¡

Rébecca también confiesa que para algunas ilustraciones se ha inspirado en obras de arte: “En la página de la escuela me baso en el cuadros de Pieter Brueghel el Viejo (1525-1569), aunque no lo suelo comentar porque puede parecer pedante. Y en la ilustración de la guerra tenía en mente los cuadros de temática bélica del Siglo XIX, de la Guerra Prusiana. Y algunas de las ilustraciones son como composiciones teatrales”

Unas ilustraciones con tantos detalles que cada vez que los miramos descubrimos algo nuevo. “Me encanta llenar de detalles mis ilustraciones y dedico mucho tiempo a mi trabajo porque es una forma de decir a los lectores que se queden conmigo, que me den un poco de tiempo y observen los detalles. También para llamar la atención de los niños, que no pueden entender todo el texto, pero sí descubrir muchos detalles en las imágenes. Y entender las relaciones entre los personajes a través de sus gestos y miradas. Por eso en la introducción del libro les digo a los niños que si no entienden todo el texto, descubrirán muchas cosas en las imágenes”.

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"Todo mi trabajo es manual"

Ahora que casi todos los ilustradores usan ordenador para dibujar o retocar sus ilustraciones, Rébecca asegura que su trabajo es casi todo manual: “Todo lo hago a mano, como se puede comprobar en los originales del Museo ABC. Lo único para lo que uso el ordenador es para las pruebas de color, para saber que colores van mejor a una ilustración. Pero al final lo pinto a mano. Encuentro más sensibilidad en los dibujos a mano y, además, luego puedo exponer y vender los originales, lo que también es una parte importante de mis ingresos”.

El libro también incluye páginas con fotos de la vida de Jacominus. “Son fotos de su álbum familiar donde se pueden encontrar numerosas sorpresas, desde fotos absurdas a sus familiares. He trabajado esas imágenes como objetos viejos, dándoles tonos de color que los envejezcan”.

Pero, a pesar de la importancia del color en su trabajo, Rébecca confiesa que lo fundamental es: “La luz y el contraste. No importa que en un dibujo aparezcan el rojo y el azul, sino que el contraste entre esas dos zonas se entienda visualmente”.

Tres ilusiones ¡De cine!

Rebecca también está en Madrid para promocionar la exposición Tres ilusiones ¡De cine!, en el Museo ABC; en la que pueden verse sus ilustraciones para Sedade Alessandro Baricco, junto a las de Ángel Mateo Charris para La Muerte en venecia, de Thomas Mann, y las de Gianluigi Toccafondo para Los Girasoles ciegos, de Alberto Méndez.

En la exposición podemos ver cinco originales de Seda, de diferentes técnicas y originales de Jacominus. “Son muy diferentes. En Seda experimenté muchísimo visualmente, porque era un texto para adultos. Y pude hacer imágenes más abstractas. Y en Jacominus busco que las ilustraciones sean más calidas y acogedoras para los niños. La técnica es la misma pero en Jacominus las imágenes son más grandes y he dedicado dos semanas a cada una. Es la priemra vez que dedico tanto tiempo a unas ilustraciones”.

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Rébecca ha disfrutado tanto con Jacominus que sus próximos proyectos también estarán protagonizados por este simpático conejo: “Quiero hacer dos libros-objeto con Jacominus. El primero es un libro troquelado (como su maravilloso El pequeño teatro de Rébecca Dautremer) en el que narraré una cita del conejo con su novia. La chica deberá atravesar todas las páginas del libro para encontrarse con él”.

“Además –concluye Rébecca- estoy preparando una edición ilustrada para adultos de la novela De ratones y hombres, de John Steinbeck”.

Si queréis triunfar estas navidades, el pequeño Jacominus es un regalo infalible.

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