Inicio General América Latina: feminismos plurales y diversos con luchas compartidas

América Latina: feminismos plurales y diversos con luchas compartidas

Nuevas voces se alzan por múltiples puntos de América Latina. En los últimos años, han emergido multitud de feminismos, tan diversos como la región en la que habitan, cada uno con sus retos, sus reivindicaciones concretas. Pero más allá de sus diferencias, comparten luchas. No solo reclaman igualdad, sino también se movilizan en defensa de la vida, individual y de sus comunidades, de la Madre Tierra como espacio básico para su supervivencia y su cultura. Reclaman respeto y derechos y denuncian violencias múltiples. Reivindicaciones que cuentan con nuevas voces, las de la "generación igualdad", jóvenes dispuestas no solo a continuar la lucha de sus mayores, sino hacer llegar sus reivindicaciones a todos los rincones.

Feminicidio, el crimen de lesa humanidad contra las mujeres

Los asesinatos de mujeres pasaban como mera estadísticas o nota roja en la prensa hasta que, en los años 90, el aumento de muertes violentas de mujeres y niñas en Ciudad Juárez (México), fronteriza al otro lado del Río Bravo con El Paso (EE.UU.), disparó las alarmas. Entre 1993 y 2006, fueron asesinadas 400 mujeres, la mayoría adolescentes y jóvenes. Unos crímenes para los que la antropóloga mexicana Marcela Lagarde utilizó el término "feminicidio", entendido como el asesinato de una mujer por el mero hecho de serlo, por misoginia.

Según el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la CEPAL, la lista de casos de feminicidios en 2020 en relación con su población la encabezaron Honduras, República Dominicana y el Salvador. En número de absolutos, Brasil y México ocuparon los primeros lugares.

¿Qué país soporta un sistema de justicia con un 98% de impunidad?

La abogada mexicana Patricia Olamendi Torres ha elaborado un Protocolo para la Investigación del Feminicidio para ONU Mujeres. Es un tema que conoce bien, ya que la violencia contra la mujer y, en particular, el feminicidio es uno de los ejes de su actividad profesional. Además, en México, ha sido una de las principales impulsoras de las reformas legislativas para penar los delitos sexuales y la violencia familiar, cuestión en la que, subraya, el principal escollo es la impunidad: "¿Qué país soporta un sistema de justicia que tiene el 98% de impunidad? Hoy en día, más de 600 mujeres denuncian diariamente violencia en el hogar, más de 40 son violentadas sexualmente, violadas en su mayoría. En 2020 desaparecieron 5.000 mujeres, de las cuales el 80% eran niñas entre 12 y 17 años".

En 2020 desaparecieron en México 5000 mujeres, el 80% menores

Una situación que agrava, indica, el crimen organizado: "El país tampoco quiere reconocer que hay zonas totalmente controladas por el crimen organizado, donde las mujeres somos mercancías. Somos uno de los principales países con mayor trata de mujeres y niñas para la explotación sexual. Y ya nos califican como el primer país productor de pornografía infantil. Un panorama desolador".

Y señala como gran agravante a un ineficaz poder judicial: "Hemos tenido jueces que son violadores de sus hijas, que son maltratadores, que no cumplen con la pensión y son los que terminan juzgando a las mujeres. Entonces, creo que, mientras que el país no modifique esas estructuras, la justicia se ve como algo muy lejano".

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Guardianas indígenas: comunidad, territorio y la Madre Tierra

Las comunidades indígenas son las más vulnerables, los más acosadas, bien sea por razones militares, por el narcotráfico, por los grandes proyectos de "desarrollo", por la explotación de recursos… Su supervivencia como pueblos, como culturas originarias, depende del control de su propio territorio ancestral, del respeto a esa tierra que los alimenta y los mantiene. Pero la defensa de sus territorios, de su cultura y de sus comunidades es una actividad arriesgada, incluso mortal en muchos casos, como en Colombia.

En el suroeste de Colombia se encuentra el departamento del Cauca y buena parte de su población es indígena. Como Saray Vitonás Chagüendo, activista y defensora de los derechos de su pueblo, el Nasa, cuyo territorio se ubica en una región marcada por la violencia, ya que, pese a los Acuerdos de Paz, la actividad guerrillera no ha cesado y varios grandes proyectos amenazan su territorio.

Han empezado de nuevo los asesinatos, las desapariciones y el reclutamiento forzado en Colombia

La actividad de Saray Vitonás, como otros líderes indígenas y comunales, es de alto riesgo. Desde la firma de los Acuerdos de Paz en noviembre de 2016, casi el 40% son indígenas, según datos del Instituto para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ)Solo en 2021 han sido asesinados 163 líderes sociales y comunales, entre ellos 22 mujeres.

"Los acuerdos de paz fueron un sueño, no solo para el pueblo colombiano sino también para los pueblos indígenas. En 2017 empezaron de nuevo los asesinatos, las desapariciones, el reclutamiento forzado y las agresiones a las organizaciones indígenas", denuncia Vitonás. Y su pueblo, el Nasa, está inmerso en esta violencia. "Más de 117 jóvenes nasa, de entre 13 y 17 años, han sido forzados a engrosar las filas de las FARC, que los utiliza como carne de cañón en una zona donde dos grupos armados se disputan el territorio. Aquí no ha llegado el proceso de paz y ha aumentado la agresión contra los pueblos indígenas".

También han aumentado los asesinatos selectivos, entre los que ha habido varios de mujeres indígenas. El último ha sido el de Beatriz, comunicadora social y defensora de los derechos humanos. Ella misma ha recibido amenazas por su labor. Saray Vitonás subraya que, tras los acuerdos de paz, los mayores enemigos de estos grupos armados son los pueblos indígenas. "Además de exigir nuestros derechos, no queremos que grupos armados operen en el territorio", afirma.

Decimos "no" a los cultivos ilícitos, a los grupos armados, a la violencia contra las mujeres

Un territorio que no solo quieren controlar estos grupos armados, sino también el narcotráfico y que además están en la mira de grandes proyectos hidroeléctricos, mineros o viarios, como el gran proyecto de carretera andina. "Nos generan un desarraigo cultural, desplazamientos, el asesinato de nuestros líderes. Cuando defendemos nuestra "Kiwa Mama", nuestra Madre Tierra, decimos no a los cultivos ilícitos, a los grupos armados, al reclutamiento forzoso de jóvenes, de niños, de niñas. Decimos no también a la violencia contra las mujeres, muchas agredidas por esos grupos armados", continúa.

Pese a las amenazas que reciben y los riesgos de corren, Saray Vitonás subraya que, de momento, no han recibido apoyo alguno de ni de la Procuraduría, ni de la Defensoría del Pueblo ni del gobierno colombianos. El apoyo es externo. "En este momento, delegados de Naciones Unidas acompañan al pueblo indígena. También recibimos apoyo internacional, de la AECID", explica.

La Marea Verde recorre América Latina

Casa Rosada, Buenos Aires, 14 de enero de 2021. El presidente, Alberto Fernández, promulga la Ley 27.610. Desde ese momento el aborto, limitado hasta entonces a casos de violación o peligro de la vida de la madre, es legal, libre y gratuito hasta la semana catorce.

Detrás de la firma, una gran movilización feminista, una marea verde que ocupó las calles con un objetivo: "Sacar el aborto del closet. Y todo pasa entre 2018 y 2020", resume, orgullosa, Flor Alcaraz,de la Red de Periodistas Feministas de América Latina, con el simbólico pañuelo verde en la mano y frente al Congreso de la Nación Argentina.

Una movilización, que arrancó en 2005 con la "Campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito", que estuvo a punto de conseguir su objetivo, pero que el Senado frustró en 2018 y que, finalmente, ha conseguido el respaldo necesario tanto del Congreso como del Senado en diciembre de 2020. El epicentro de esta Marea Verde fue, como casi todo en Argentina, las calles de Buenos Aires. Una marea que coincide además con una movilización feminista en otros países de la región, como Chile, de donde se expande lo que se puede considerar como el primer himno feminista global. Es "Un violador en tu camino", que sus autoras, el Colectivo Las Tesis, sacan a la calle por primera vez en Valparaíso el 20 de noviembre de 2019 y que, en pocos días, ya se escenifica en Buenos Aires y en otras ciudades latinoamericanas y que, en diferentes lenguas, acaba dando la vuelta al mundo.

Cuando la ley de "Interrupción Voluntaria y Legal del Embarazo" (Ley 27.610) cumple un año, persisten obstáculos que entorpecen su aplicación. Según la periodista Flor Alcaraz: "El principal problema, si me preguntás a mi como comunicadora feminista y activista, es que no hay campañas de difusión y de comunicación sobre lo que significa y los alcances de esta legislación. Eso es lo que está faltando. Nadie reclama un derecho que no sabe que le corresponde. Además, también existen problemas estructurales en el sistema de salud, faltan recursos materiales, personal y también de capacitación".

Despenalización del aborto terapéutico

Aunque la Marea Verde ha traspasado fronteras, aún hay países en América Latina que no admiten ningún supuesto que permita el aborto, ni aún en caso de riesgo para la vida de la madre. Es el caso de El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Haití. Es más, en El Salvador, una emergencia obstétrica puede ser considerada por el juez como homicidio agravado, con penas de hasta 50 años de prisión. A finales de diciembre, gracias a la labor y apoyo de la Agrupación Ciudadana para la Despenalización del Aborto Terapéutico se ha logrado la liberación de tres mujeres "injustamente condenadas por sufrir emergencias de salud durante su embarazo". En prisión aún quedan otras 17 salvadoreñas, encarceladas tras haber perdido su embarazo.

Pero los derechos sexuales y reproductivos no son la única batalla. Flor Alcaraz señala 2015 como un año clave para el feminismo en América Latina, momento a partir del cual se articuló una nueva agenda: "Se volvió masivo, rompió todos los cercos del activismo más tradicional y llegó a espacios a los que no había llegado. Lo más importante del feminismo latinoamericano en este momento es la posibilidad de hacer alianza de articular con otros sectores, de ampliar agendas. Tenemos que hacer un planteo por la vida, por la vida digna, volver poner la vida en el centro, como dicen las eco feministas. Y me parece que es clave y es lo que está haciendo el feminismo latinoamericano en estos momentos".

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